El día de hoy inicia en nuestro país un nuevo sexenio constitucional. En cuestión de 3 minutos el nuevo Presidente de la República rindió su protesta para gobernar a los mexicanos hasta el 2012. Sin embargo, se enfrenta a muchos retos y realidades.
Un claro ejemplo del malestar social y político en el que se desenvolverá se represento está mañana en el salón de plenos de la Cámara de Diputados. No es un buen augurio que quien fungirá por 6 años como nuestro Presidente haya tenido que entrar por la puerta de atrás a rendir una propuesta express sin un mensaje al Congreso de la Unión, para salir de la misma forma, por la puerta de atrás. Soy conciente que las condiciones que delinearon este escenario no fueron las adecuadas y sobre todo las civilizadas, pero es una clara muestra de la falta del diálogo, tolerancia y consenso.
Los retos son muchos, el cronómetro ya está corriendo para darles una solución adecuada. Es tiempo de buscar los acuerdos necesarios dejando de lado los pensamientos infantiles de los roces sociales. No sólo los perredistas han sido los “bárbaros” de la novela. También el sector empresarial con su falta de tacto, falta de madurez y sensibilidad política con sus comerciales que sólo encrespan aún más los ánimos. Inmadurez que se refleja en los actos de burla que manifestaban los panistas hoy por la mañana, cuando al “vencer” a los opositores, les gritaban consignas de “¡si se pudo!” como si hubieran ganado un partido de fútbol. ¿Dónde quedo la idea de que un México de todos? ¿Quién les va a entender? primero pidiendo seriedad para solucionar los problemas de los mexicanos y luego festejando como si hubieran ganado el primer premio de un “reality show”.
Ahora se debe de buscar la estabilidad comenzando por dar una buena imagen pública, una imagen que devuelva la honorabilidad a las instituciones del Estado mexicano (recuerden que los partidos políticos son también instituciones). Lo que nuestro pueblo necesita es alcanzar el estado pleno de la democracia, y no me refiero a la democracia que anunciaba el Gobierno de Fox. Para que realmente “la nena tenga más oportunidades” se debe de marcar un rumbo, dejando de lado las pasiones. ¿Qué no se pueden detener un poco a analizar, si las nenas y los nenes de nuestro país sienten que tendrán esas oportunidades con un México, como el que ven por televisión? ¿Cómo se quiere consolidar la democracia? Si los actos de violencia e intolerancia que hemos atestiguado hacen crecer más la apatía y desconfianza hacia con los representantes republicanos. El único resultado de todo este capítulo ha sido la polarización, la desconfianza y hasta la anarquía. Resultado de la falta de capacidad de las fuerzas políticas, para conciliar acuerdos, para convivir con ideas opuestas a las propias. No es aceptable que se venga a una asamblea pública a querer imponer una idea absoluta, una idea que en alguna parte puede ser verdad y en otro lado puede ser mentira.
Llego el momento de que aquellos que ostentan la representatividad del pueblo, tomen en serio su papel y velen por los intereses de a quienes representan. Dejen el manejo político-partidista de lado, para buscar la madurez de la actividad pública. Es necesario rescatar lo poco que han dejado en pie a lo largo de esta guerra ideológica del poder. Pónganse a analizar y actuar sobre está situación, para que todos podamos gritar también ¡Sí se pudo!
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