sábado, agosto 04, 2007

La triple discriminación: un bosquejo de la mujer indígena en Chiapas y en México

03.08.07 - MÉXICO
La mujer indígena en Chiapas y México
CIEPAC *
Adital -

Introducción
Este boletín pretende ser simplemente un esbozo de las desigualdades culturales, económicas y sociales que las mujeres indígenas y campesinas en Chiapas viven. Esto constituye un primer paso hacia la reflexión y concientización sobre la situación de las mujeres, que consideramos necesaria y trascendental para el trabajo de CIEPAC. Cabe mencionar que el contenido de este boletín, parte de una realidad latente en las comunidades con las que trabajamos y se alimenta de un proceso vivencial que ahora queremos compartir en esta nueva etapa de CIEPAC, que incluye como uno de los ejes fundamentales de trabajo el enfoque de género. Esperamos que este escrito marque el inicio de una serie de boletines en dónde ahondaremos sobre cada una de las problemáticas de las mujeres que brevemente mencionamos a continuación.

La triple opresión
La subordinación de las mujeres indígenas puede ser reconocida desde la perspectiva de una triple opresión: desde su clase, desde su género y desde su condición étnica. Es decir, las mujeres indígenas son oprimidas y excluidas por ser pobres, por ser mujeres y por ser indígenas. Es necesario ver esta triple condición como producto de un proceso histórico-cultural. Las mujeres indígenas a través de los años reproducen esta condición subordinada de indígenas pobres, transmitiendo de generación en generación esta característica como una más de su ser mujer. La subordinación de género determina la forma de existencia en todos los ámbitos de su vida: en la familia, con la pareja, con los hijos e hijas, con la comunidad, con las autoridades, que imponen socialmente este modelo, además de controlar su cumplimento y exigibilidad.

Los modelos genéricos en todas las sociedades han privilegiado a los hombres, construyendo sobre las diferencias sexuales orgánicas un sistema de desigualdades legitimado socialmente -y considerado como natural en tanto producto histórico- con que el estado a través de sus instituciones públicas, oprime y excluye a las mujeres de muchos espacios públicos y considera que nuestra función es tener hijas e hijos, educarlos y cuidarlos, y que por lo tanto nuestro lugar es la casa.

En las comunidades indígenas la construcción social del género se fundamenta y se representa a través de una marcada división sexual del trabajo, que sólo da valor a las mujeres en función de su maternidad, concebida como fin natural de la mujer, mientras que los hombres son los jefes, los dueños de las mujeres, los que tienen el poder y toman las decisiones. Esta situación podemos observarla en el cotidiano en las calles de San Cristóbal de las Casas, dónde los hombres caminan delante de las mujeres, mientras éstas los siguen silenciosamente con la mirada agachada, descalzas, junto con las hijas y los hijos.

Las identidades genéricas desiguales entre hombres y mujeres se construyen desde la niñez. Desde la infancia las mujeres indígenas son educadas para reproducir los patrones de género patriarcales y socialmente aceptables; desde niñas asumen responsabilidades en la casa, especialmente adquieren el deber de ayudar a su madre en las tareas "normales" y cotidianas de ésta. Barren, limpian, lavan, hacen tortillas, cocinan, además de cargar sobre su espalda a sus hermanos pequeños. Cuestiones con las que se reafirman y recrean las identidades genéricas de las funciones y los roles "naturales" del ser mujer. Los hombres también tienen que ayudar a su padre en el campo, pero ellos al igual que sus padres son dueños de su tiempo libre y sujetos de otros derechos que a las niñas les son negados como el derecho a estudiar.

Nota completa: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=28849


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