En México era una costumbre relacionar al 1ro. de septiembre con el Informe presidencial en donde incluso recuerdo que hubo años en los que este día se descansaba laboralmente para tener la oportunidad de verlo por televisión.
La decadencia del emblemático acto republicano inicio con la apertura del Congreso de la Unión a la pluralidad y las minorías. Posterior a ello, cuando el PRI perdió la presidencia, se puso sobre la mesa la necesidad de contar con un nuevo formato del informe en el que, el Presidente de la República asista al Congreso General pero ya no para hablar de los logros y alcances de los programas que la administración federal está implementando.
En 2006, el encono del conflicto postelectoral golpeó por completo al informe. Orillando a la liquidación de la ceremonia tradicional, cuando el entonces presidente Vicente Fox no pudo llegar a la tribuna del Congreso a rendir su último informe como jefe del ejecutivo, sólo llegó al vestíbulo donde entregó por escrito la información sobre la situación que guardaba la nación.
Felipe Calderon, ahora, está haciendo suya la tradición de enviar por escrito el informe y luego en una sede alterna al Congreso, hacer una ceremonia-desayuno en donde todo el mundo (invitado y obligado a confirmar su asistencia) sólo le aplaudirá sus “buenas acciones y logros”. Puedo imaginar que para Calderon el sabor amargo de su primera visita al Congreso (y podría ser la única, de no ser que debe entregar la presidencia a su sucesor en ese lugar) le trae recuerdos traumáticos de tener que ingresar a hurtadillas por una puerta cualquiera y salir en menos de 5 minutos por la puerta de atrás. ¿Será que el Presidente de la República no tiene la cara y el valor para ingresar al recinto legislativo por alguna razón?
Estoy en el acuerdo cuando se opina sobre el entierro del antiguo formato del informe al estilo de Carlos Salinas de Gortari o Ernesto Zedillo. Quien quiera conocer las gráficas, los montos gastados y el número de mexicanos beneficiados puede sencillamente buscarse una copia de éste por alguno de los sitios oficiales de la Presidencia en internet.
Lo que no podemos cambiar, es la celebración de un acto republicano, en donde la separación de los tres poderes es notoria y se respeta por igual. El Congreso (el poder ejecutivo) es por excelencia el sitio idóneo para que se realice el evento ya que es ahí donde la diversidad política del país se representa. Todos los mexicanos estamos presentes por medio de los legisladores a quienes cada 3 o 6 años les sedemos nuestro único derecho de gobernar. Aquí el Presidente (el poder ejecutivo) se hace presente para conmemorar el inicio de un nuevo año de actividades legislativas, y asiste en calidad de visitante a la casa de las fuerzas políticas del país, para (y esto debería ser casi por obligación) dar un mensaje desde la tribuna, un mensaje que hable con la verdad, que no suba a hablar de sus logros ya que muchos son los millones de pesos gastados para que esa información aparezca en los medios de comunicación y el internet. La obligación es utilizar la tribuna para decirle al país en lo que ha fallado y refrendar nuevamente el compromiso para con todos aquellos a los que representa, independientemente de si votaron o no votaron por él, al final de las cuentas, es él el Presidente de todos los mexicanos y debe rendirse como tal frente al pueblo, un pueblo ejemplificado en los legisladores.
Con esa razón debe ir a buscar una conciliación, una muestra de respeto y necesidad, por ser los legisladores quienes le aprobaran o rechazaran las iniciativas que necesita para gobernar.
El poder judicial (los magistrados de la SCJN) se presentan de misma forma para rendir el respeto de la soberanía popular representada en el recinto legislativo. Ese es el lugar en donde las leyes se forman y reforman, casa de la Constitución Política de México, la razón de existir de todos los sujetos implicados.
Por eso y muchas cosas más, una vez al año no está mal que los 3 poderes del gobierno mexicano se vean, platiquen y conozcan en beneficio de los acuerdos para lograr las metas de gobierno.
3 comentarios:
Bien Beto,me parece acertado lo que dices con relación a los tres poderes, pues si no es en el día del informe que se reúnan, ¿entonces cuándo?.. De que el presidente haga lo que propones, me temo que soy demasiado escéptica...
SP
Creo que estas en lo correcto cuando mencionas la obligación de Calderón de asistir al congreso. Es hora de hacer un cambio a nuestra política surrealista, no puedo creer la brecha entre gobernados y políticos que existe pero sobretodo que crece cada día, necesitamos un cambio que reduzca esta apatía política aumentada con este tipo de actitudes del presidente.
norberto rmz
Te equivocaste Beto. "El Congreso (el poder ejecutivo) es por excelencia el sitio..."
Es el poder legislativo.
Saludos...
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